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Depresión – PsicoGavà
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El trastorno depresivo se define por la presencia de un episodio de bajo estado de ánimo persistente en el que el sujeto experimenta sentimientos de tristeza, lloros, irritabilidad durante la mayor parte del día o un descenso muy acusado del interés o de la capacidad para experimentar placer en prácticamente todas sus actividades.
Las manifestaciones de este ánimo deprimido suelen ir acompañadas de 4 o más de los siguientes síntomas:
  • Cambios de peso y/o de apetito
  • Problemas en el sueño
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor
  • Fatiga
  • Sentimientos cognitivos: inutilidad, culpa excesiva o inapropiada
  • Disminución de la capacidad de concentración
  • Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida.
El estado de ánimo deprimido puede describirse también como triste, desesperanzado o desanimado. Hay sujetos que pueden negar este estado de ánimo pero puede inferirse de la expresión facial y el comportamiento aparente del sujeto. En algunas personas, y especialmente en los niños, se pone el énfasis en las quejas somáticas (p. ej., las molestias y los dolores físicos). En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable o inestable (saltan por cualquier cosa, se frustran exageradamente por cosas sin importancia) en lugar de triste.
El otro síntoma que ha de estar presente es la pérdida de interés o placer en casi todas las actividades. Las personas afectadas pueden estar menos interesados en practicar sus aficiones o haber dejado de disfrutar con actividades que antes consideraban placenteras.
Frecuentemente, los familiares notan el aislamiento social o el abandono de aficiones (p. ej., quiere desapuntarse de una actividad extraescolar a la que antes iba encantado/a).
Suele ser habitual también la afectación del apetito, generalmente hacia la pérdida, y cuándo esta es grave puede incluso haber una pérdida de peso o una falta de ganancia adecuada para su edad.
La alteración del sueño asociada más a menudo a un episodio depresivo mayor es el insomnio. Es característico el insomnio medio (p. ej., despertarse durante la noche y tener problemas para volver a dormirse) o el insomnio tardío (p. ej., despertarse demasiado pronto y ser incapaz de volver a dormirse). También se puede presentar un insomnio inicial (problemas para conciliar el sueño). Menos frecuentes son las quejas por exceso de sueño (hipersomnia) en forma de episodios de sueño prolongado nocturno o de aumento del sueño diurno.
Los cambios psicomotores incluyen agitación (p. ej., incapacidad para permanecer sentado, paseos, frotarse las manos y pellizcar o arrugar la piel, la ropa o algún objeto) o enlentecimiento (p. ej., lenguaje, pensamiento y movimientos corporales enlentecidos; aumento de la latencia de respuesta, bajo volumen de la voz, menos inflexiones y cantidad o variedad de contenido, o mutismo).También es habitual la falta de energía, el cansancio y la fatiga aún sin hacer ejercicio físico.
El sentimiento de inutilidad o de culpa asociado a un episodio depresivo mayor puede implicar evaluaciones negativas no realistas del propio valor o preocupaciones de culpa referidas a pequeños errores pasados. Suelen malinterpretar los acontecimientos cotidianos neutros o triviales, tomándolos como pruebas de sus defectos personales, y suelen tener un exagerado sentimiento de responsabilidad por las adversidades.
Es frecuente que sufran una capacidad disminuida para pensar, concentrarse o tomar decisiones. Pueden dar la impresión de distraerse con facilidad o quejarse de falta de memoria. Les cuesta seguir rindiendo adecuadamente en los estudios e incluso puede darse una caída repentina de los resultados en las notas como reflejo de esta falta de concentración.
Por último, hay que tener en cuenta los pensamientos de muerte, la ideación suicida o las tentativas suicidas. Estas ideas varían desde la creencia consistente en que los demás estarían mejor si uno muriese hasta los pensamientos transitorios, pero recurrentes, sobre el hecho de suicidarse, o los auténticos planes específicos sobre cómo cometer el suicidio. La frecuencia, intensidad y letalidad de estas ideas pueden ser muy variables.

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